lunes, 24 de agosto de 2009

El intérprete

La historia de uno que se apellidaba Fuerte, su vocación el teatro pero de nombre Temblor. Sentía la obligación de entretener, de llenar los silencios que sus compañeros simplemente observaban, pero el los invadía como si fueran de su familia o propiedad. Nunca se llegó a conocer y sus propios defectos se le presentaban sin pedir permiso manifestando continuamente su odioso don de la inoportunidad.

A veces se sorprendía vacío y se saciaba absorbiendo el néctar de los actores que adoraba. Se confesaba adicto a sentir y no conseguía librarse del mono sino intermitentemente.

Sentimentalmente era incoherente pero debido al yugo de varios de sus papeles, continuamente sembraba campos que se posteriormente se mostraban infértiles, lo que hacía que, cuando en un brillo de lucidez, intentaba crear su propio personaje, sus muros estallaran en pedazos fugaces y confusos como un sueño de siesta.

El final siempre el mismo, acababa pensando que, por otro lado lo más cómodo, el no era guionista sino intérprete.

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