tu sonrisa desmaquillada, mi respiración entrecortada
mataba mis miedos regando mis expectativas
yo no sabía que iba a cenar solo en mi mesa para dos
subiendo al árbol sin pensar en como bajar
pero seguía sonriendo, huyendo de mis sombras inquisidoras
pero seguía sonriendo, huyendo de mis sombras inquisidoras
gané la batalla contra ellos desarmado, me estremeció no verlos tristes ni abatidos
y justo antes de desaparecer me miraron de reojo sonriendo entre dientes
y en mi mundo una vez más se expulsó a patadas al optimismo
y ahora no puedo más que cerrar las persianas de mi muralla
abrazar al cinismo y a la resignada ironía del desengaño
dolerme solo de mis heridas, a salvo en mi castillo de nubes
confesarme al gran inquisidor para que mi alma no se pierda
seguramente, quizás algún día pueda volver a escaparme, pero...
entonces que habría aprendido?


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